La seguridad elemental
Si hay algo que me gusta de las casas mediterráneas, es la seguridad y la tranquilidad que ofrecen en sus amplios espacios. Es confortable saber que el lugar donde dejas a tu familia mientras vas al trabajo cuenta con las medidas de seguridad elementales para evitar incidentes desagradables, pero confiarse tampoco es lo recomendable.
Hace unos días estuve viendo en la televisión un programa que trataba sobre las medidas de seguridad con las que toda casa debía contar, decía que la casa de tus sueños podría volverse una pesadilla si se desestimaba en las precauciones necesarias como el uso de doble seguro en las puertas, el chequeo cada cierto tiempo de las perillas y seguros de las ventanas, así como la supervisión constante de los circuitos de electricidad. El programa hablaba de dos tipos de seguridad, la externa y la interna. La interna relacionaba la seguridad con todas las conexiones eléctricas y de gas y el uso de seguros para los enchufes en caso existiera niños en la casa. La seguridad externa consistía en la supervisión de vehículos o personas extrañas que rondasen la casa. Estar siempre atentos a personas ajenas que se instalasen en las afueras de la casa porque podría tratarse de ladrones que estén haciendo reglaje a los integrantes de la familia, es decir, haciendo un cronograma de las horas de entrada y salida para así saber en qué momento la casa se queda vacía y poder entrar sin problemas.
Si bien el conductor del programa parecía un neurótico de la seguridad, muchos de sus consejos y recomendaciones eran acertados y hacían posible la reflexión sobre si en realidad tomamos las precauciones necesarias para mantener nuestra casa a salvo de posibles hurtos o accidentes. El presentador hacia referencia a que en España, el sesenta por ciento de los robos a casas o apartamentos eran por descuido de los propietarios, ya sea porque dejaban las puertas sin seguro, porque las dejaban abiertas o simplemente por una excesiva confianza a la hora de abrir la puerta ante el toque de timbre y sin avistar primero si era un conocido o desconocido el que se encontraba al otro lado de la puerta.
Haciendo referencia a este programa, recuerdo una vez que mi primo Francisco me contó que hace un tiempo recibió una llamada de su esposa cuando él se encontraba en el trabajo, ella estaba muy asustada y le decía que habían querido entrar a robar a su casa. Resulta que le habían tocado el timbre y al preguntar su esposa que se le ofrecía, un hombre bastante grande había intentado forzar la puerta sin lograrlo debido a los dos seguros dobles que tenían. De no haber sido por esa medida extra de seguridad es muy probable que ese ladrón hubiera podido entrar a la casa llevándose las cosas e incluso haciéndole daño ala esposa de mi primo.
Después de todo el tipo de la televisión tenia razón, las medidas de seguridad que uno pueda tomar dentro de su casa nunca resultan suficientes para una ciudad tan congestionada y tan insegura como Madrid. Las casas mediterráneas tenían al menos una sensación mayor de seguridad que las casas comunes o apartamentos de la ciudad.