Mediterranean Dreamhouses

January 8th, 2008

La seguridad elemental

Blogged by David in the Uncategorized Category

Si hay algo que me gusta de las casas mediterráneas, es la seguridad y la tranquilidad que ofrecen en sus amplios espacios. Es confortable saber que el lugar donde  dejas  a tu familia mientras  vas al trabajo cuenta con las medidas de seguridad elementales para  evitar incidentes desagradables, pero confiarse tampoco es lo recomendable.

 

Hace unos días estuve viendo en la televisión un programa  que trataba sobre las medidas de seguridad con las que toda casa debía contar, decía que la casa de  tus sueños podría volverse una pesadilla si se desestimaba  en las  precauciones necesarias como  el uso de doble seguro en las puertas, el chequeo  cada cierto tiempo de las perillas y seguros de las ventanas, así como  la supervisión constante de  los circuitos de electricidad. El programa hablaba de dos tipos de seguridad, la externa y la interna. La interna  relacionaba  la seguridad con todas las conexiones eléctricas y de gas y el uso de seguros para los enchufes en caso existiera niños en la casa. La seguridad externa consistía en la supervisión  de vehículos o personas extrañas que rondasen la casa. Estar siempre atentos a personas ajenas que se instalasen en las afueras de la casa porque podría tratarse de ladrones que estén haciendo reglaje a los  integrantes de la familia, es decir, haciendo un cronograma de las horas de entrada y salida para así saber en qué momento la casa se queda vacía y poder entrar sin problemas.

 

Si bien el  conductor del programa parecía un neurótico de la seguridad, muchos de sus consejos y recomendaciones eran acertados y hacían posible la reflexión sobre si en realidad tomamos las precauciones necesarias para mantener nuestra casa a salvo de posibles hurtos o accidentes. El presentador hacia referencia a que en España, el sesenta por ciento de los robos a casas o apartamentos eran por descuido de los propietarios, ya sea porque dejaban las puertas sin seguro, porque las dejaban abiertas o simplemente por una excesiva confianza a la hora de abrir la puerta ante el toque de timbre y sin  avistar primero si era un conocido o desconocido el que se encontraba al otro lado de la puerta.

 

Haciendo referencia a este programa, recuerdo una vez que mi primo Francisco me contó que  hace un tiempo recibió una llamada de su esposa cuando él se encontraba en el trabajo, ella estaba muy asustada y le decía que habían  querido entrar a robar a su casa. Resulta que  le habían tocado el timbre y al preguntar su esposa que se le ofrecía, un hombre bastante grande había intentado forzar  la puerta sin lograrlo debido a  los dos seguros dobles que tenían. De no haber sido por esa medida extra de seguridad  es muy probable que ese ladrón  hubiera podido entrar a la casa llevándose las cosas e incluso haciéndole daño ala esposa de mi primo.

 

Después de todo el tipo de la televisión tenia razón, las medidas de seguridad que uno pueda tomar dentro de su casa nunca resultan suficientes para una ciudad tan  congestionada y tan insegura como Madrid. Las casas mediterráneas tenían al menos   una sensación mayor de seguridad que las casas comunes o apartamentos de la ciudad.

 

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January 3rd, 2008

DUERMA BIEN EN SU CASA MEDITERRÁNEA Y OLVÍDESE DE LA DIABETES Y EL SOBREPESO

Blogged by David in the Uncategorized Category

Cuando uno piensa en un hogar mediterráneo, inmediatamente nuestra mente se asocia al confort que uno tendrá dentro de uno de estos mágicos inmuebles. En efecto, la paz que brindan al permanecer aislados del ruido de las avenidas principales y su culto a las áreas verdes, lo hacen el lugar ideal para encontrar el descanso. Uno valora más estas cosas cuando tiene un trabajo que lo hace correr todo el día de un lado a otro, por ejemplo la gerencia de una empresa. En ese caso, uno constantemente tiene que estar reuniéndose con socios estratégicos, al mismo tiempo debe de solucionar los problemas que se presenten en el día y a la vez debe velar por el bienestar de sus trabajadores. Al final de la jornada, lo único que uno desea es llegar a su casa, quitarse el terno y los zapatos y que no pase ni una mosca por su lado. Pues las casas mediterráneas cumplen con creses estos requisitos. Es difícil que haya moscas en estas casas o que algún ruido infernal se cuele dentro de sus estancias. Por ejemplo, los fines de semana son un momento ideal para el descanso. Generalmente la mujer sale de paseo con los hijos o va a visitar a la familia de su madre en cuyo caso, la casa queda para uno solo. He encontrado que la hora más satisfactoria es el domingo, alrededor de las cuatro de la tarde, los pájaros trinan con armonía y no hay ruido en casa, se puede leer a placer y con total concentración, al tiempo que se respira el aire puro de los bellos jardines exteriores. Supongo que todo esto lo habrán pensado también los médicos que se encargaron de encontrar la correlación que existe entre las pocas horas de sueño y la diabetes.

En efecto, ayer vi en el noticiero que un grupo de médicos había establecido, en base a un estudio, la relación existente entre las malas noches y la diabetes. El estudio reflejaba que varias personas desarrollan resistencia a la insulina cuando no han dormido más de siete horas en un día o cuando han dormido más de siete horas pero con interrupciones constantes en el sueño. Al parecer, importa tanto la cantidad como la calidad del sueño y esto hace que nuestro organismo trabaje mejor a la hora de liberar sus hormonas. En efecto, la serotonina y la insulina parecen trabajar en asociación, estableciendo ciclos de liberación hormonal coordinados a lo largo del día. Esto también explicaría porque la mayoría de las personas engordan más cuando comen de noche. Efectivamente, antes se creía que era porque, al dormir, no se digería bien la comida, pero todo hace indicar que se debe a un mal funcionamiento del sistema endocrino ya que existen personas con horarios cambiados –aeromozas por ejemplo- que cumplen con su cuota adecuada de sueño y pueden mantener la figura. Además de esto, ya se había comprobado años atrás, que la falta de un sueño adecuado y reparador, incide en los niveles de ansiedad. Estos se elevan y hacen que uno empiece a comer más casi inconscientemente, con los problemas de sobrepeso que esto acarrea. Por si fuera poco, también se demostró el nexo que existe en cuanto a la producción de hormonas tiroides y las horas de descanso. Como sabemos, las hormonas tiroideas son las encargadas de decidir cuánta grasa sale y cuánta gras entra en nuestro organismo. Estas hormonas disminuyen con la edad, justamente cuando empezamos a dormir menos por las múltiples obligaciones que adquirimos como el trabajo o la crianza de los hijos.

Parece ser que el problema del sobrepeso y las enfermedades relacionadas no son nada del otro mundo y se pueden combatir respetando nuestros espacios. Que el mundo no nos gane.

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January 2nd, 2008

Mi fascinación por los balcones de un verano solar

Blogged by David in the Uncategorized Category

Siempre me han fascinado los balcones. Y sobre ellos recuerdo una visita muy especialmente, un viaje que hice a Perú hace unos años, a Lima, su capital. Ese viaje  me maravilló increíblemente, pues la hermosura de sus balcones de época colonial me cautivó por completo.

 

De pequeño vivía en una casa enorme con mis abuelos, digo vivía aunque solamente fuera durante el verano, porque esa casa se robó los mejores recuerdos que  tengo de mi niñez. Era una casa  de tres pisos, inmensa, con varios jardines y llena de habitaciones, todas las de la segunda y tercera planta con balcones. Cuando papá y mamà nos daban la noticia a mí y a mi hermano de que iríamos a pasar las vacaciones con los abuelos, la felicidad embargaba  mi sonrisa. Ansiosos despachábamos todo en las maletas y aguardábamos el fin de semana a la espera de que mis padres cumpliesen la promesa.

 

En Perú recordé gran parte de esa casa,  de esos balcones  de madera, tallados  largamente  con adornos  suaves y precisos que abrían como ojos  la visión de las casas, majestuosas entradas de luz que en casa de mis abuelos envolvían toda la sala de  un anaranjado crepuscular recordándonos que el fin de la tarde había llegado. Era delicioso para mí y mi hermano ver como el sol encajaba con precisión en el balcón principal del segundo nivel y como  en el amanecer su luz iba cercando  los muebles, el comedor luego y todos los adornos, pasando por el viejo piano ubicado a mitad de la sala y que reflejaba nuestros rostros también  alcanzados por la luz.

 

Y no era solo el poder de la luz lo que me fascinaba de los balcones, sino también  ese maravilloso auge de superioridad que alcanzaba uno al posarse sobre  sus barandas y observar el resto del mundo desde allí, eso a los ocho años era fascinante.

 

En Lima, gran parte de su centro histórico esta constituido por edificaciones coloniales, con balcones hermosamente diseñados sobre madera principalmente y con una majestuosidad  generosa y digna de la influencia española sobre toda su arquitectura. La casa de mis abuelos era toda de madera  y mi habitación era la única en toda  la propiedad que no tenia balcón, tenía pero estaba clausurado porque según mi abuelo, la madera estaba muy vieja y las reparaciones habían quedado inconclusas. Y como todas las demás habitaciones estaban ocupadas por mis primas, yo despertaba antes del amanecer y corría hacia la sala para ver por el balcón principal  la salida del sol. Los atardeceres los veíamos con mis primas y mi abuela.

 

En la actualidad los balcones son  menos preferidos que las terrazas, se prefiere más espacio y más seguridad por lo que la madera ha sido remplazada por materiales más resistentes, pero la fascinación por los balcones rústicos y antaños  no ha cambiado en mí. Sigo esperando la ocasión de adquirir finalmente  una propiedad semejante  ala de mis abuelos, por ahora debo conformarme con el  décimo piso de mi departamento, lleno de modernidad y diseño, pero sin esa maravillosa calidez que presta la madera y el diseño antiguo.

 

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