Construyendo mi casa soñada
Recuerdo que cuando era niño, siempre pensaba en que vivirÃa en una casa muy grande, que me permitiera tener todo lo que yo quisiera. Bueno, mi casa de ensueños tendrÃa muchas habitaciones llenas de cosas que me gustaran a mà y a mis amigos, para poder pasar tiempos agradables, divirtiéndonos con las mejores cosas que cualquiera podrÃa imaginar. Pues bien, es obvio que ese es el pensamiento de un niño, es decir de alguien que no conoce las verdades del mercado inmobiliario.
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Eso era cuando yo no pasaba de los diez años, creÃa que las cosas podrÃan ser tan ciertas como la imaginación lo permitÃa. Por entonces sólo pensaba en hacer lo que me gustaba sin pensar en que habÃa una gran cantidad de barreras que me lo impedÃan, ahora, más de 15 años después de eso, me puedo dar cuenta de que las cosas no siempre son como uno las quiere. No bastante de eso, conforme ha avanzado el tiempo he podido ir construyendo una casa más o menos ideal para mÃ. Claro que no siempre con todas las cosas con las que a mà me gustarÃan, pero con un acercamiento lo suficientemente bueno como para sentirme satisfecho.
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He de aclarar también que conforme he ido avanzando en edad y en gustos, la casa de mi sueños se ha ido amoldando a todas las cosas que iban adhiriéndose a mis preferencias, por lo que con el paso del tiempo, lo que me gustaba una vez ya no me gusta después, y lo que no conocÃa antes ha pasado a estar en la lista de mis cosas preferidas. Es asà que la casa en la que vivo hoy la he ido renovando y remodelando de a pocos hasta llegar a constituir un inmueble que se parezca lo más posible a lo que está sólo como una imagen en mi cabeza hoy en dÃa.
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Por ejemplo hace una semana se terminó de realizar uno de los cambios que más me ha costado decidir. Cambié toda una sección de muro del segundo piso de mi inmueble por unos ventanales que me permitieran ver el exterior de la casa sin tener que trasladarme hasta alguna terraza. Claro que eso ha sido de lo más caro que he hecho en mi casa, pero ello no significa que sea uno de los cambios que más me han agradado. En realidad con cada remodelación de la casa siento que voy transformándola totalmente, y que empiezo de nuevo. Por ello el lograr que me agrade totalmente un inmueble es bastante complicado. Sin embargo, la forma en que veo el proceso de mi propiedad me hace estar contento conmigo mismo por lo que he logrado gracias al tiempo y a la dedicación que le he dado.
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En realidad ya no me queda mucho por hacer en mi casa. Ya casi he terminado de cambiar todo. Sólo queda sentarme en un sillón a observar con gran deleite cada uno de los rincones de este inmueble, que si bien no será el que soñé cuando era niño, es con el que sueño hoy.
