DUERMA BIEN EN SU CASA MEDITERRÁNEA Y OLVÍDESE DE LA DIABETES Y EL SOBREPESO
Cuando uno piensa en un hogar mediterráneo, inmediatamente nuestra mente se asocia al confort que uno tendrá dentro de uno de estos mágicos inmuebles. En efecto, la paz que brindan al permanecer aislados del ruido de las avenidas principales y su culto a las áreas verdes, lo hacen el lugar ideal para encontrar el descanso. Uno valora más estas cosas cuando tiene un trabajo que lo hace correr todo el día de un lado a otro, por ejemplo la gerencia de una empresa. En ese caso, uno constantemente tiene que estar reuniéndose con socios estratégicos, al mismo tiempo debe de solucionar los problemas que se presenten en el día y a la vez debe velar por el bienestar de sus trabajadores. Al final de la jornada, lo único que uno desea es llegar a su casa, quitarse el terno y los zapatos y que no pase ni una mosca por su lado. Pues las casas mediterráneas cumplen con creses estos requisitos. Es difícil que haya moscas en estas casas o que algún ruido infernal se cuele dentro de sus estancias. Por ejemplo, los fines de semana son un momento ideal para el descanso. Generalmente la mujer sale de paseo con los hijos o va a visitar a la familia de su madre en cuyo caso, la casa queda para uno solo. He encontrado que la hora más satisfactoria es el domingo, alrededor de las cuatro de la tarde, los pájaros trinan con armonía y no hay ruido en casa, se puede leer a placer y con total concentración, al tiempo que se respira el aire puro de los bellos jardines exteriores. Supongo que todo esto lo habrán pensado también los médicos que se encargaron de encontrar la correlación que existe entre las pocas horas de sueño y la diabetes.
En efecto, ayer vi en el noticiero que un grupo de médicos había establecido, en base a un estudio, la relación existente entre las malas noches y la diabetes. El estudio reflejaba que varias personas desarrollan resistencia a la insulina cuando no han dormido más de siete horas en un día o cuando han dormido más de siete horas pero con interrupciones constantes en el sueño. Al parecer, importa tanto la cantidad como la calidad del sueño y esto hace que nuestro organismo trabaje mejor a la hora de liberar sus hormonas. En efecto, la serotonina y la insulina parecen trabajar en asociación, estableciendo ciclos de liberación hormonal coordinados a lo largo del día. Esto también explicaría porque la mayoría de las personas engordan más cuando comen de noche. Efectivamente, antes se creía que era porque, al dormir, no se digería bien la comida, pero todo hace indicar que se debe a un mal funcionamiento del sistema endocrino ya que existen personas con horarios cambiados –aeromozas por ejemplo- que cumplen con su cuota adecuada de sueño y pueden mantener la figura. Además de esto, ya se había comprobado años atrás, que la falta de un sueño adecuado y reparador, incide en los niveles de ansiedad. Estos se elevan y hacen que uno empiece a comer más casi inconscientemente, con los problemas de sobrepeso que esto acarrea. Por si fuera poco, también se demostró el nexo que existe en cuanto a la producción de hormonas tiroides y las horas de descanso. Como sabemos, las hormonas tiroideas son las encargadas de decidir cuánta grasa sale y cuánta gras entra en nuestro organismo. Estas hormonas disminuyen con la edad, justamente cuando empezamos a dormir menos por las múltiples obligaciones que adquirimos como el trabajo o la crianza de los hijos.
Parece ser que el problema del sobrepeso y las enfermedades relacionadas no son nada del otro mundo y se pueden combatir respetando nuestros espacios. Que el mundo no nos gane.
