La naturaleza en tu hogar: macetas originales
¿Qué hacemos cuando no contamos con un jardÃn en casa y nos gusta la naturaleza?
Vivo en un departamento, me gusta la naturaleza, pero no tenÃa ningún problema con la falta de alguna planta en mi casa. Cuando mi enamorada se mudó conmigo comenzó a cambiar algunas partes del departamento. Ya saben como son las mujeres cuando de decoración se trata. Lo bueno era que ella respetaba mi espacio. El único inconveniente que hubo en su trabajo de decoración es que a ella le gustan las plantas, en su casa tenÃa un gran jardÃn y desde pequeña se acostumbró a cuidar de ellas. Yo por el contrario, era demasiado descuidado para tener una planta, creo que una vez de pequeño tenÃa que hacer un experimento con una semilla de frÃjol y cuidarla hasta que creciera. El resultado fue que el recipiente con la semilla se perdió, pero si aprobé el curso.
Mi departamento era pequeño y ella querÃa colocar un planta en la sala, a mà la idea no me pereció y la rechacé. Ella se molestó, pero yo no cambié de idea. Esa semana me tocó dormir en el sofá, terminé con un dolor de espalda insoportable. TenÃa que remediar la situación pero no iba a dar mi brazo a torcer. Me preguntaba que de necesario era tener una planta, no podÃa conformarse con ir a su casa los fines de semana. El problema era que los dos somos testarudos, sabÃa que ella no iba a cambiar de idea. Buscando en Internet por casualidad me topé con una página sobre plantas y otras cosas relacionadas con la jardinerÃa.
Entre las opciones que mostraba está página habÃa una sobre macetas para departamentos, eché un vistazo no perdÃa nada. Se trataba de unas macetas originales en su diseño y tamaño, fabricadas para ambientes pequeños. Lo sorprendente de ellas era que se adherÃan las ventanas y contenÃan diversas plantas aromáticas. Se llamaban Windowherbs. Este modelo tenÃa incluido una base transparente que servÃa para sujetar la maceta al vidrio por medio de la succión. Además estas plantas aromáticas podÃan servir para darle sabor a las comidas y a mà que me encanta comer bien.
Al dÃa siguiente, fui a una tienda de jardinerÃa y compré dos de esas macetas. En la noche llegué a casa y mi enamorada estaba sentada en el sillón sin dirigirme la palabra. Me senté a su lado y le entregué las macetas. Su respuesta no fue inmediata pero al final nos arreglamos.
La semana siguiente ella tuvo que quedarse en casa de sus padres para cuidar a su abuela, me encargó el cuidado de las plantas, yo recordé el frÃjol. Como habÃa leÃdo que su cuidado era fácil, sólo necesitaban agua de vez en cuando, le prometà hacerme cargo. A su regreso la planta aún vivÃa, asà que no tuve ningún problema. Ahorré tiempo y espacio, y ella quedó contenta. Ya no extraña su jardÃn, siempre estaba pendiente de las dichosas macetas. Es increÃble lo que hacemos cuando estamos enamorados.
