Mis padres o los tuyos
Faltaba poco para el cumpleaños de mi esposa y como teníamos mucho trabajo, pensamos en hacer una pequeña reunión. Sólo invitamos a nuestra familia y amigos más cercanos. El día de la reunión la casa estuvo repleta de familiares, lo que teníamos planeado al principio, se convirtió en una gran fiesta. En esa “pequeña reunión” mis padres y los suyos quisieron hacernos un regalo a ambos, como ya se acercaba nuestro aniversario de bodas ellos nos tenían una sorpresa.
Bajaron un momento el volumen a la música, que en ese instante se encargaba de hacer bailar hasta al más pésimo bailarín. Mis padres fueron los primeros en hablar, a mi ya me habían comentado la idea de regalarnos un fin de semana en Calicanto 2, se dirigieron al público que estaba esperando seguir con el baile. “…Como regalo de aniversario les tenemos un fin de semana en Calicanto2…”. Mi esposa y sus padres pusieron un rostro de desconcierto, ella no me había dicho que sus padres también tuvieron la misma idea. Los invitados aplaudieron dando por terminado este anuncio, uno de ellos pidió subir el volumen y los demás siguieron bailando.
Mi esposa me llamó a un lado, me contó lo de sus padres, pero mis padres ya habían hecho el anuncio, en todo caso ellos les ganaron a los suyos por puesta de mano. Sin embargo, ella no estaba muy convencida, eran sus padres y no los iba a rechazar por más puesta de mano de los míos. Lo peor fue, que mientras hablábamos en la cocina, vimos a nuestros padres acercarse por el corredor. Ella y yo nos miramos: “¿Y ahora qué hacemos?”. ”Tienes que decirles a tus padres que los míos nos habían hecho la propuesta antes”, me dijo. “Si los míos lo dijeron en público, yo no puedo decirles que no”, le respondí.
Cuando nuestros padres se encontraron en la cocina, mi madre trato de dirigirse a la de ella, pero mi suegra voltio el rostro, mi madre no comprendía más adelante se enteraría. “¿Y bien qué decidieron?”, dijo mi suegra.”Hijo tienes que pensar en hacer tus maletas y pedir permiso en el trabajo”, dijo mi madre. “Si pues, el sol de Vilamarxant te caerá bien”, respondió mi suegra. La cocina en unos minutos se torno de cálida y acogedora en un salón de subasta: “¿Quién da más por esta pareja de esposos?”. Nuestros padres se fueron sin hablarse, los de ella no me dirigían la palabra y los míos tampoco a ella. Como cada uno había salido en defensa de sus padres, ellos se fueron ofendidos.
La fiesta terminó temprano, nuestros invitados se fueron cada uno formando un bando diferente. Nos quedamos nosotros entre vasos vacíos y medios llenos, comida regada por la mesa y la música que ya no hizo bailar a nadie más. Subimos al dormitorio, mañana se encargarían de limpiar la casa. Cuando estuvimos en la cama, comenzamos a conversar sobre lo ocurrido, ella salió a favor de sus padres y yo de los míos, al final terminamos peleando. No podía desairear a mis padres, más cuando elegimos como luna de miel el boleto de avión de sus padres. Terminé yendo a dormir a la habitación de huéspedes.
Al día siguiente mis padres comenzaron a llamarme a mi celular, no contesté quería ahorrarme disgustos. Por parte de ella tampoco contestó a los suyos. Nos encontramos en la cocina y conversamos de manera más civilizada, en la noche tuvimos tiempo de pensar bien las cosas. Mientras tomábamos desayuno decidimos que iríamos donde mis padres, porque en una ocasión ya habíamos elegido a los de ella, agradecí que se acordará del regalo de la luna de miel.
Llamó a su madre, luego de hablar más de una hora hizo entrar a mi suegra en razón, le recordó el regalo de bodas. Por mi lado, llamé a mi madre y le conté de la decisión, ella se alegró y en la tarde nos hizo llegar las llaves y la dirección de nuestra casa de fin de semana. Quedaba en una zona tranquila de Valencia, en el barrio Godilleta. Tenía dos pisos y era muy amplio. Además contaba con una piscina y estaba cerca de las tiendas y supermercados.
Lo que fue organizado como una estancia de fin de semana se convirtió en una semana de tranquilidad. Hablamos con el agente inmobiliario y alquilamos la casa para una semana más.
