Una reunión de años
Mis amigos y yo decidimos reunirnos después de varios años de no vernos para celebrar el cumpleaños de Gonzalo, uno de los miembros del grupo. Nos faltaba confirmar en que lugar Ãbamos a reunirnos, entonces a Jorge, que es agente inmobiliario, se le ocurrió que alquiláramos una casa rural que su compañÃa tenÃa. Nos pareció buena la idea y aceptamos, ya tenÃamos lugar y habÃan confirmado los cinco del grupo. Todo estaba listo, el fin de semana, irÃamos a Montgai. Acomodé unas cuantas cosas en la maleta, esos dÃas estaban predestinados para la perdición. Después de cerrar con llave mi casa, subà a mi auto y me fui al encuentro de un fin de semana de locos.Nos encontramos todos en un tramo de la carretera, Jorge que conocÃa bien el lugar nos estaba esperando, cuando todos coincidimos en la carretera, él nos fue guiando. Llegamos a la casa después de dos horas de viaje, por fuera se veÃa bien. Carlos se habÃa encargado de comprar las bebidas, Gonzalo de la comida, Andrés y yo también compramos algunas cosas y nos encargamos de la música.Â
Cuando entramos a la casa, comenzamos a guardar las cosas en la nevera. Prendimos la televisión y vimos unos partidos por cable acompañados de unas cervezas, cuando todavÃa no estamos ebrios, llaman a Andrés unas amigas que habÃa invitado a celebrar el cumpleaños con nosotros. Ellas estaban apunto de llegar. Apagamos la televisión y ponemos algo de música. Cuando las muchachas llegan, todas muy lindas, las saludamos y le invitamos unos tragos. Â
Los tragos vienen y van, la música cada vez es más fuerte, y las muchachas bailando con cada uno de nosotros. Poco a poca el cielo va aclarándose, lo sé porque estoy parado mirando por una de las ventanas de la casa. Bueno eso es lo que creo, la bebida ya hizo efecto en mÃ. Gonzalo se quedó dormido en el baño, mientras Andrés desapareció con una de las muchachas, dos de ellas estaban durmiendo en los dormitorios de arriba, eso lo sé porque al querer irme a dormir tropecé con una de ellas. De repente me veo durmiendo al lado de la ventana, la bebida ya cumplió su cometido. Â
Me levanto porque un rayo de sol me estaba dando directamente en mi rostro. Cuando tomó conciencia, busco a mis compañeros de tragos, al primero que encuentro es a Gonzalo tomando agua en la cocina, Andrés estaba bajando por las escaleras, Jorge estaba en el sillón dormido y Carlos al parecer se quedó dormido a fuera. Entre Andrés y yo lo traemos adentro. Lo ponemos al lado de Jorge. Al poco rato bajan las muchachas y se despiden de nosotros, de los que estábamos despiertos. Suben a su auto y se van. Nosotros aprovechamos en dormir en las habitaciones que habÃan dejado. Â
Más tarde, seguimos tomando y comiendo. Nos quedamos dormidos hasta el dÃa siguiente con las botellas de cerveza en las manos. Ya sobrios nos damos un baño cada uno, subimos a nuestros autos y quedamos en encontrarnos para el siguiente cumpleaños.
